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viernes, 21 de noviembre de 2014

La Transformación de la Bestia


Me despierto, como siempre, entre la mugre del piso de esta oscura y húmeda celda. Mis ojos ya están acostumbrados a la penumbra pero de nada sirve, pues salvo por algunas cucarachas y ratas que rozan mi cuerpo de vez en cuando, estoy solo.

Hoy me han levantado de un puntapié en la espalda a pesar de estar despierto cuando ellos entraron. Me sujetaron con fuerza entre dos y me arrastraron fuera de mi prisión. Luego de pasar por aquel corredor, aquella pasarela de humillación, entramos al baño para asearme. Litros de agua fría son disparados a mi cuerpo desde una manguera, restriego mi cuerpo con las manos para quitar la mayor cantidad de mugre y ver si el agua aleja el olor a sangre y muerte de mi.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Aun no...


Desde hace algunas semanas he estado recibiendo consejos de compañeros y amigos acerca de mudarme del lugar en el que vivo actualmente. Me dicen que me veo más decaído, más pálido que antes y que he bajado de peso. La verdad es que también me siento un poco más cansado y creo que es lógico, me mando un viaje de casi hora y media en bus desde mi casa hasta el trabajo. No, no cuento con auto propio y no me puedo dar el lujo de viajar en taxi todos los días.

Sin embargo creo que puedo, debido al ascenso en el trabajo que recibí hace poco, mudarme a un lugar más cercano del trabajo aunque sea a un departamento más pequeño… pero aun no, aun no puedo mudarme.

¿Por qué? Me siento más vinculado al departamento donde vivo ahora debido a una persona.

Es ella por quien pospongo ir a buscar un nuevo departamento. Y es que no importa cuán cansado esté, solo con verla basta para renovar mis fuerzas. Sus ojos, negros como la noche, cuando me miran parecen hipnotizarme. Ya algunas veces la he descubierto despierta a mi lado, velando mi sueño. Y aunque me preocupa un poco su salud, me siento feliz, halagado de que lo haga… me siento seguro. Incluso su sonrisa es un gran aliciente para cambiar mi actitud, no importa lo malhumorado que me encuentre, aunque hace algún tiempo ya no la veo sonreír como antes.


Por ella es que aun no decido a mudarme, porque es casi seguro que no pueda venir conmigo si lo hago, aun si se lo pido y no sé si luego de irme pueda siquiera visitarla. Aunque quizá, solo quizá… si logro recordar donde enterré su cadáver, pueda hacer que me siga y así estaremos juntos para siempre.